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    25 February

    Vértigo

    ¿y tú qué haces?
    pues yo conduzco un tren... molt malament
    A veces va tan rápido
    que si intentara pararlo no podría.
    Tan rápido que el aire me golpea en la cara
    y me impide respirar (es descapotable mi tren).
    Tan rápido que se mezcla el verde de los árboles
    con el marrón árido, con el azul cielo.
    Tan rápido que ha pasado y ni lo has visto.
    Vértigo.
    A veces descarrila.
     
     
     
    johnny p.
    11 February

    La luna en un cubo viejo

    (un precioso regalo de Roseta)

     

    Una monja estudiaba el Zen, día tras día, desde hacía treinta y tres años. Había entrado en un monasterio de joven novicia a los diecisiete años. Tenía ahora cincuenta. Su vida de fertilidad había terminado. No sentía amargura por ello. Se dedicaba a las ocupaciones cotidianas con paciencia y buen talante. Preparaba el arroz o la cebada, iba mañana y tarde a buscar agua al pozo que había a unos cien metros. A veces la visitaba una nube de melancolía, pero ella la apartaba. Ponía en práctica el zazen con regularidad, meditaba, estudiaba los escritos de los grandes maestros del pasado, pero nunca había conocido la Luz (el Satori), la paz inimaginable, que inunda bruscamente el alma asombrada, la risa, la gran risa del Despertar.

               

                Un atardecer, volvía del pozo cuando caía la noche. Observó sin pensar en ello el reflejo de la luna en el agua del cubo. Era un cubo viejo, cuyo fondo había reparado ella con bambú trenzado. Y de repente cedió la compostura y el agua se escapó y al instante desapareció también la luna con el agua del viejo cubo. En aquel preciso instante ella conoció la Luz. Fue libre.
     
     
     
    Los más bellos cuentos Zen
    Henri Brunel.

    Pensares...

     
    ... (o de las comeduras de olla de un caracol de mudanza) 
     
    Cuando sientes magia en la pintura desconchada de una ventana,
    un portazo duele en lo más hondo. 
    Es importante pisar firme...
    tanto como caminar.
    Pertenencias.
    No quiero pertenencias.
    No te pertenezco, no me perteneces.
     
    Nada de continente sin contenido.
    ¡Que no estamos pa malgastar el espacio!
     
              No me necesites ¡por favor!
              Yo no pienso necesitarte.
     

    Cuando sólo queda el sueño

    Llueven las entrañas...
     hoy que es primavera,
     hoy que suena la música.
    Llueve...
    ¿Y si sólo queda el sueño?
      pesa el cuerpo colgado de un hilo
      se duele
      pide a gritos que el hilo se rompa
    Sólo le queda   el sueño infinito   para olvidar su dolor 
    un sueño dulce y el cuerpo se eleva.
    Llueve al sentir su dolor
    ¿Y si un día sólo queda el sueño?
     
    Déjennos dormir en paz.
     
    johnny p.